Exito de nuestra primera concentración

Manifestación ante el Tribunal Superior de Justicia. Encabezaron Juan Carlos Rois, y Gustavo Fajardo, presidente y asesor jurídico de AESCO.
MADRID. Julio 29.08.- La comunidad inmigrante española está empezando a despertar de un engañoso letargo que impuso en las vidas de miles de personas la falsa premisa de obtener vivienda obtenida a cómodos plazos sin las angustias que en países como Colombia motivó una escalada de degradación social.
Al parecer no tan tarde nos damos cuenta que los procesos iniciados en los bancos con las famosas hipotecas, tenía más letra menuda de la aconsejable y que con el correr de los días los contratos leoninos harían sentar su implacable furia contra los intereses de cientos de familias trabajadoras.
En varios medios leemos como parece darse por descontado que los problemas económicos de España necesitan un chivo expiatorio que tampoco ha sido difícil de identificar: el inmigrante.
Pero en un país guardián de las normas de derecho no será tan fácil pues hay mecanismos muy claros para defender a quienes confiadamente entraron en un túnel de empréstitos fáciles y procesos de respaldo solidario con sus amigos y familiares amparados en su momento por condiciones justas y reglas manejables para pagar lo pactado dentro los parámetros de la economía familiar.


Al menos esa fue la ilusión inicial; al parecer en el caso de los colombianos estaban ya lejanas las épocas del capitalismo salvaje que en las últimas décadas del pasado siglo, utilizó a los bancos como perros de presa furiosos e implacables que ejecutaban inmisericordemente a sus clientes con la excusa del cambio brusco de las normas internacionales, basadas a su vez en el trampolín inestable del dólar y el ascensor manipulado de los precios internacionales del café.
Fuimos muchos los que debimos devolverles las casas y apartamentos a institutos oficiales de vivienda y a particulares a pesar de haber pagado años de arriendos vertidos en un saco sin fondo y sinembargo denostados y estigmatizados en listas negras que impedían levantar cabeza en los niveles comerciales y laborales. Quizá esos elementos de disgregación económica han influido en el deseo de dejar atrás el querido país y probar fortuna en naciones del denominado primer mundo.
Ahora en España los inmigrantes vuelven a enfrentarse a la tenaza bancaria que no tiene ni corazón ni sentimientos regida por intangibles del terror como el Euribor, las tasas, los vaivenes de la economía en Estados Unidos, las guerras, etc, en todo caso al final, solo un perdedor: el ciudadano.
Pero la gente no desea que le quiten así de fácil lo que tanto trabajo les ha costado. Por ello, AESCO, con su departamento jurídico lidera la solicitud de un replanteamiento gubernamental frente a injusticias que empiezan a ser notorias. Como primera consgina, la creación de un Fondo de Garantías Hipotecarias para evitar el futuro incierto y denigrante que ya anuncian las hipotecas que cada día se vuelven más impagables.
Estamos seguros que imperarán el buen talante de la justicia y el discernimiento respecto a la defensa de quienes hacen parte de la España actual y con su trabajo honrado y sus familias en general solo buscan el bienestar familiar y global.

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