Los hipotecados se rebelan: a la calle por falta de soluciones

Alrededor de un centenar de personas se constituyen en asociación para exigir medidas urgentes. Los intereses les ahogan y están cerca del embargo

LUCAS MARTÍN. MÁLAGA No pertenecen a ningún partido ni sindicato. Su ánimo de protesta tampoco está imbuido por el deseo de emular a los guerrilleros de Tanzania ni ganar popularidad. Son jóvenes y mayores, casados y solteros, con el único denominador común del asedio de la hipoteca y el apremio de los bancos. Están cansados y exigen soluciones urgentes, por eso se pusieron ayer detrás de una pancarta.
Luis Doña, presidente de la Asociación en Defensa de los Hipotecados, cuenta que la iniciativa creció de manera espontánea. La Diputación de Málaga quiso reunir a la población damnificada por las hipotecas y de ahí surgió la necesidad de organizarse. El colectivo cuenta ya con un centenar de miembros. Cada uno de ellos con principios de dramas que no tienen nada que ver con una situación endémica de exclusión, sino con la evolución de la economía y la caída del sistema financiero.
Padres de familia que han perdido su empleo y no pueden afrontar el pago de la hipoteca, solteras acosadas por el Euríbor. Las variantes son muchas, pero la situación coincide en estrecharse en todas ellas. Doña asegura que la mayoría está a pocos meses de que le embarguen la casa y con una perspectiva nada amable de resolución. "Si eso sucede pasan a la lista de morosos y no pueden ni alquilar ni volver a comprar", dice. "Además, se quedan con parte de la deuda que no pueden asumir".
Es el caso de Rafael Bravo, desempleado y con dos hijos, con una prestación de 421 euros y una hipoteca de seiscientos euros que hace tres meses que no puede pagar. "Me dicen que alquile, pero si lo hago, ¿dónde vive mi familia?", asegura.
María Isabel Parra, por su parte, es una víctima de la velocidad del Euríbor. Tiene trabajo, su marido también, pero los intereses se le han multiplicado un cincuenta por ciento en dos años y los dos salarios no alcanzan para sufragar la cuota mensual. "Ya estamos en vía judicial", confiesa.
A su lado, Raúl Muñoz enfrenta un panorama más holgado, pero las perspectivas son similares. Dice que no entiende que los bancos les alentasen a comprar y ahora no admitan prórrogas, se siente una víctima del capital. "Encima les inyectan dinero", resalta.
Otros hipotecados se ven golpeados por productos crediticios que le han supuesto un nuevo grado de condena. Ana María García suma a su hipoteca el coste de un artículo denominado ´Swap´, presuntamente beneficioso para los intereses. Ninguno de ellos puede esperar más.




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